Sustentabilidad

Un punto de partida realista

Estemos de acuerdo o no, hoy en día los plásticos son parte de nuestra vida: se encuentran prácticamente en cualquier lugar.

Dependemos tanto del plástico que los proyectos de protección ecológica enfocados en condenar su uso no son realistas. Lo mejor sería un programa desde la educación básica: primero, sobre cómo separar el vidrio del aluminio y del cartón; y después, sobre cómo identificar y separar los diferentes tipos de plástico.

Y algo importante: que un plástico sea reciclable no significa que se recicle. En buena medida, eso depende de la educación de las personas de cualquier edad, porque adultos, niños y adultos mayores contribuimos por igual. Si en tu comunidad los plásticos que más se reciclan son el poliéster PET, el polietileno (PE) y el polipropileno (PP), vale la pena poner especial atención en separarlos del resto de la basura para su correcto manejo.

A continuación veremos cómo clasificarlos y hablaremos brevemente de los métodos de reciclaje. Sin embargo, si lo que buscas es aprender a detalle, te recomendamos revisar nuestro Libro de Reciclado de Plásticos y nuestro curso de Reciclado de Plásticos.

Cómo se clasifican los plásticos

Has visto miles de veces el pequeño triángulo con un número en el fondo de una botella o de un vaso de yogur. Casi nadie sabe qué significa en realidad… y, lo que es igual de importante, qué no significa.

Ese símbolo es el Código de Identificación de Resina (RIC, por sus siglas en inglés), introducido por la Sociedad de la Industria del Plástico (SPI) en 1988 y mantenido hoy bajo la norma ASTM D7611. Existe porque, antes de reciclar cualquier cosa, los artículos deben separarse según el material del que están hechos; el código asigna un número del 1 al 7 a los plásticos más comunes para poder distinguirlos.

Originalmente, ese triángulo se dibujaba con el conocido símbolo de flechas, que la ASTM después reemplazó por un triángulo sólido, precisamente porque las flechas solían malinterpretarse como una promesa de reciclabilidad. Y ese es el punto clave: el número identifica la resina, no si el producto es realmente reciclable. Solo te dice a qué familia de plástico pertenece lo que tienes en la mano.

1 — PET (polietilen-tereftalato)

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Si en este momento tienes en la mano una botella transparente de agua o refresco, casi seguro está hecha de PET. Es un poliéster y es el material de prácticamente todas las botellas de bebidas, además de muchos empaques transparentes tipo concha, como los de las fresas o el pan. Tiene el número 1 porque es el material más reciclado del mundo, aunque no necesariamente el más reciclable: el PET es muy higroscópico, es decir, capta humedad del aire con mucha facilidad, y esa humedad debe eliminarse antes de procesarlo o el material se degrada. Por eso es más difícil de manejar de lo que su popularidad sugiere.

2 — HDPE (polietileno de alta densidad)

Piensa en la botella de shampoo, de detergente o de cloro: casi siempre son HDPE. También aparece en empaques rígidos y juguetes. Después del PET, el HDPE —junto con el polipropileno y el polietileno de baja densidad— es uno de los plásticos más reciclados del mundo, y de hecho es más fácil de reciclar que el PET, porque no es higroscópico.

3 — PVC (cloruro de polivinilo)

El PVC es el camaleón del grupo: la suave cortina de baño y la rígida tarjeta de tu cartera son, ambas, PVC. Formulado flexible, se convierte en lonas, cortinas de baño, mantelería e incluso en la espuma de las suelas de calzado. Formulado rígido, se vuelve botellas, tarjetas de crédito, tubería y perfilería. También puede cargarse con gran cantidad de plastificante para formar un plastisol, una pasta líquida de PVC que después se funde con calor hasta volverse un sólido flexible.

La reciclabilidad del PVC depende por completo de su origen:

  • PVC posindustrial: el desperdicio (scrap) que se genera dentro de la fábrica durante la manufactura. Es uno de los plásticos más fáciles de reaprovechar: está limpio, es de composición conocida y regresa directo al proceso, por lo que prácticamente no hay material desperdiciado.
  • PVC posconsumo: una historia muy distinta. Es una de las resinas más difíciles de reciclar al final de su vida útil, porque el contenido de cloro, los plastificantes y la gran variedad de aditivos y contaminación complican el reprocesamiento.

4 — LDPE (polietileno de baja densidad)

Es el plástico de las bolsas delgadas: bolsas de pan, bolsas para sándwich, bolsas de plástico para verdura, el plástico autoadherente para envolver, las bolsas para basura, etc. Se separa del HDPE porque estas bolsas de uso general se hacen de LDPE. Algunas bolsas contienen un poco de HDPE, pero eso no causa mayor problema al reciclar productos de LDPE.

5 — PP (polipropileno)

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Piensa en las tapas de los refrescos y el agua, el frasco de crema, los popotes, los recipientes aptos para microondas y los platos y cubiertos desechables más robustos —los flexibles que puedes lavar y reutilizar—, además de piezas mecánicas como los engranes. Eso es polipropileno. Junto con el HDPE, el PP es uno de los plásticos más reciclados del mundo.

6 — PS (polystyrene)

Si alguna vez bebiste de un vaso de unicel o comiste con los tenedores de plástico transparente de una fiesta —los quebradizos que se truenan al primer uso—, ya tuviste poliestireno en las manos. Y, ¿te acuerdas del vaso de yogur del inicio? También es, en su mayoría, poliestireno, aunque algunas marcas usan otros plásticos. La categoría incluye tanto el PS como el poliestireno de alto impacto (HIPS), y se usa en vasos y platos desechables, contenedores de comida rápida y empaques rígidos desechables.

El poliestireno espumado (EPS) —conocido en México y América Latina como unicel, y en Estados Unidos como “Styrofoam”— sigue siendo químicamente poliestireno, y muchas empresas lo marcan con el número 6 en la parte de abajo. Sin embargo, debe separarse del poliestireno sin espumar, porque el tratamiento para reciclarlo es más complicado y totalmente diferente. (Una nota de precisión: “Styrofoam” y “Unicel” son en realidad una marcas registradas de un poliestireno extruido para aislamiento; los vasos y hieleras de espuma que la gente llama así son técnicamente EPS.)

7 — Otros

Es el cajón de los triques del sistema: todo lo que no entra en las primeras seis categorías. Un CD o DVD viejo (policarbonato (PC)), las micas de unos lentes (PC), una lámina de acrílico (PMMA) o una bolsa de jugo hecha con varias capas de material (PP, EVOH, otros) caen todos aquí. Esa es la principal debilidad del sistema: con solo siete categorías, no hay una forma física sencilla de distinguir, por ejemplo, un acrílico de un policarbonato con solo verlos.

Aun así, algunos de estos “otros” plásticos son especialmente valiosos, porque pueden convertirse de nuevo en valiosas materias primas químicas. Un grupo especial, los plásticos despolimerizables, puede convertirse otra vez en los monómeros con los que se construyó originalmente. El polimetilmetacrilato (PMMA, o acrílico), la poliamida 6 (PA6, o nylon 6) y el ácido poliláctico (PLA) son ejemplos conocidos.

Y hay una complicación más que vale la pena nombrar, y que nos regresa al inicio: un mismo objeto puede estar hecho de plásticos distintos. Piensa en un tenedor: el endeble que se truena al primer uso es poliestireno, mientras que el más resistente, que puedes lavar y reutilizar una y otra vez, es polipropileno. Se ven casi idénticos, y eso es justo lo que vuelve tan difícil la separación. Pero también es justo lo que una buena educación puede resolver: una vez que sabes que el tenedor quebradizo es PS y el flexible y lavable es PP, los distingues en segundos. Esa pequeña habilidad, multiplicada por millones de personas, es lo que convierte la separación en algo que de verdad funciona.

El proceso de reciclaje

El reciclaje es una de las formas más efectivas de reducir el impacto ambiental y el agotamiento de los recursos. Al disminuir la energía y los materiales necesarios por unidad producida, aumenta la ecoeficiencia general. Es, además, el resultado final de varias etapas intermedias: recolección o acopio, clasificación y procesamiento.

Hoy en día, el reciclaje es la forma más eficiente que tenemos de disminuir los problemas ambientales causados por la acumulación de residuos plásticos de las aplicaciones cotidianas. Como la mayoría de los plásticos se fabrican a partir del petróleo y el gas, reciclar ayuda a conservar los recursos naturales. Reduce los residuos en los basureros —y los que se desechan sin control en el suelo, el aire, los ríos, lagos, mares y océanos, donde provocan problemas como la propagación de enfermedades y la contaminación. También reduce el consumo de petróleo y las emisiones de dióxido de carbono, y sigue siendo una de las áreas más dinámicas de toda la industria del plástico.

En la práctica, el reciclaje de plásticos abarca:

• El acopio de cualquier pieza plástica
• Clasificar y separar los productos por tipo de plástico
• Moler las piezas en partículas manejables
• Limpieza
• Formación de gránulos o pellets
• Su utilización para elaborar nuevos productos

Se dice fácil pero en realidad, cada una de estas fases es una labor titánica, manejada por diferentes actores de alta especialidad a lo largo de toda la cadena.

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